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Una
vida de bendiciones Una
vida de bendiciones se basa en el Sutta Mangala, o Discurso sobre las
Bendiciones, una de las más conocidas e importantes enseñanzas en
budismo. En este sutta El Buda describió cuáles son las más altas
bendiciones en la vida, así como el camino de progreso para,
eventualmente, alcanzar la bendición última de paz y felicidad duraderas. Le
preguntaron al Buda cuál era el signo más auspicioso que uno puede
encontrarse al comenzar el día. En la antigua India se creía que los
signos auspiciosos predecían buena suerte y fortuna para el día que
comienza. Tales signos auspiciosos incluían el ver ciertas cosas, el oír
ciertos nombres mencionados y el encontrar ciertos olores y sabores. El
Buda no respondió directamente a tal pregunta sino que la usó para
impartir una de sus más exquisitas y comprensivas enseñanzas. En su
respuesta, Él no dijo cuáles eran los mejores signos auspiciosos en la
vida sino que, en su lugar, explicó cuáles son las verdaderas
bendiciones en la vida, al igual que cómo obtenerlas por nosotros mismos.
Así,
El Buda dijo que, en lugar de buscar signos o portentos supersticiosos con
el deseo de obtener buena suerte y fortuna, nosotros podemos crear nuestra
propia fortuna y bendiciones. Es por lo tanto claro que cada uno puede
elegir la dirección a seguir en su vida, así como controlar su propio
destino. Podemos
por tanto obtener todas las bendiciones que deseemos recibir a través de
nuestros propios esfuerzos y sin depender de factores externos, tales como
signos auspiciosos, dioses, oraciones o rituales. Y deberíamos buscar el
adquirir no sólo las perecederas y superficiales bendiciones de fortuna y
buena suerte sino las bendiciones de genuina importancia y duración. En
el Sutta Mangala, El Buda dijo que existen 38 bendiciones supremas en esta
vida. La razón de por qué hay tantas ‘bendiciones supremas’ es que
lo que puede ser la ‘bendición suprema’ para una persona puede no
serlo para otra. Una persona tiene, en una etapa
particular de su vida, unas ‘bendiciones supremas’ apropiadas a
su particular estado de desarrollo. Conforme esa persona crece, también
cambian las ‘bendiciones supremas,’ y el trabajar hacia posteriores
‘bendiciones supremas’ conduce a más progreso a lo largo del camino. Las
38 bendiciones se pueden categorizar en cinco grupos diferenciados: Las
Bendiciones Esenciales, las Bendiciones Adicionales, las Bendiciones
Personales, las Bendiciones Superiores y las Bendiciones Supremas. Cada
grupo refleja la evolución personal y espiritual de cada individuo, así
como las cualidades necesarias para el progreso ulterior.
1.
Evitar la compañía
de los necios 4.
Vivir en lugar
adecuado ------------------------------ Las Bendiciones Esenciales consisten en las cualidades más básicas y fundamentales que cada persona debería tener. Los elementos de este grupo han de establecerse para poder obtener progreso, tanto material como espiritualmente.
Los necios son personas incapaces de diferenciar lo
recto de lo erróneo y, como resultado, originan daño a través de sus
acciones. No les concierne la moralidad básica, ya que no les preocupa
mucho las consecuencias de sus acciones. La asociación inconsciente con
tales personas hará difícil cualquier progreso material o espiritual, ya
que existe siempre la tendencia a comportarse de forma similar. Además,
será raro que haya algún deseo o motivación para hacer buenas obras o
para mejorarse a uno mismo.
Sabios son aquellos que han adquirido la sabiduría para discernir lo erróneo de lo recto, evitando por tanto el dañar a otros. Son conscientes de que sus acciones tienen consecuencias, no sólo en sus vidas presentes sino también en las vidas futuras. Las personas sabias desaconsejan el obrar mal y animan a obrar el bien. Deberíamos tratar de asociarnos siempre con tales rectas y virtuosas personas ya que las adecuadas amistades son de una importancia absoluta en nuestras vidas, sin importar qué etapa de progreso hayamos alcanzado.
Deberíamos
honrar a nuestros padres, a nuestros ancianos y a nuestros maestros.
Podemos respetarles de forma material o a través de nuestra conducta.
Ofreciéndoles el respeto y honra debidos podemos beneficiarnos de su guía
y continuar aprendiendo de ellos.
El decir un lugar adecuado tiene significado tanto material como espiritual. En el aspecto material significa un lugar pacífico donde la vida y la propiedad estén razonablemente seguras. En el aspecto espiritual significa un lugar y un tiempo donde se conocen las enseñanzas del Buda y donde uno sea capaz de aprender y practicar tales enseñanzas en paz. La bendición de vivir en un lugar adecuado permite tanto el progreso material como el espiritual.
Continuamente cosechamos los resultados de nuestras acciones pasadas. Por ejemplo, si hemos ayudado a muchas personas en el pasado es probable que cuando necesitemos ayuda podamos contar con la asistencia de otros a quienes hayamos ayudado previamente. De igual modo, si ayudamos a otros ahora, es posible que en el futuro tengamos la asistencia de alguien a quien hayamos ayudado. Por tanto, hemos de continuar haciendo buenas obras para el futuro. Es una bendición doble el haber realizado buenas obras en el pasado y el ser capaz de continuar haciéndolas para el futuro.
La
mayoría de las personas ni siquiera saben que se hallan en el camino erróneo
y mucho menos son conscientes de cuál sea el correcto camino que deberían
tomar. El camino erróneo es el de la inmoralidad, la codicia y la
ignorancia. El camino recto es el de la virtud, la generosidad y la
sabiduría. Es por tanto una gran bendición conocer el camino correcto y
encauzarse uno mismo en este camino de progreso material y espiritual.
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